Portada: 3/5
Nivel de Amor: 1/5
Trama: 4/5
Cómo está escrito: 4/5
Personajes: 4/5
Escritura: 4/5
Historia: 4/5
Valoración General: 4,5/5
1483. Mientras las dos flores de Inglaterra, la rosa blanca y la rosa roja, o lo que es lo mismo la familia York y Lancaster luchan por ocupar el trono inglés, dos jóvenes casi niños desparecen en la Torre de Londres sin dejar rastro alguno, muchos son los que entran en esta fortaleza, cientos de personas quizás miles han entrado y jamás han vuelto a salir vivos. No tendría quizás mayor importancia si estos dos jóvenes no fueran dos príncipes reales, dos príncipes de la sangre de York, dos rosas blancas, estos jóvenes son nada más y nada menos que Eduardo y Ricardo de York, hoy en día 530 años después el misterio de la desaparición de los dos príncipes sigue sin resolverse. ¿Qué fue de estos dos niños?, ¿Fueron victimas de una cruel trama urdida por su propio tío Ricardo de Gloucester, más conocido como Ricardo III?. Entre el pasado y el presente, de 1502 a 1483 la historia comienza en 1502, con la reina Isabel de York triste y desconsolada por la muerte de su primogénito el príncipe y heredero al trono Arturo. Isabel acompañada de Nell Caxton la hija de un conocido librero y amiga íntima de la reina. A través del punto de vista de Nell y la propia reina Isabel conoceremos la historia de la desaparición de los dos jóvenes príncipes.
En una espléndida novela recreación de las insidiosas intrigas palaciegas y sirviéndose intrigas palaciegas y sirviéndose de unos personajes perfectamente trazados Robin Maxwell no sólo narra con vigor y el colorido que la caracterizan las despiadadas luchas por el trono, sino que incluso ofrece una sorprendente explicación del misterio de la desaparición de uno de los secretos de la Inglaterra de los siglos XV y XVI que aún sigue sin resolverse. Narrada en tercera persona desde el punto de vista, de dos mujeres completamente distintas, una real y otra ficticia, pero dos mujeres fuertes y independientes. Y que decir del escenario, mediante la lectura de "Los Príncipes Cautivos: El Secreto de la Torre de Londres" no solo vivimos y sentimos las intrigas de la corte inglesa, las luchas por el poder, y los sentimientos encontrados entre los personajes. Una novela de aventuras de corte clásico, bien escrita y entretenida, con un ritmo ligero. Luchas por el poder, enigmas, traiciones, carreras bajo la tormenta, mentiras, despecho son un cóctel perfecto. Una novela perfecta, como siempre Robin Maxwell es sin duda la autora que mejor ha novelado la historia de los Tudor (El diario secreto de Ana Bolena y El bastardo de la reina) se atreve ahora a adentrarse en uno de los enigmas más subyugantes de la historia de Inglaterra. Y el resultado es una novela sencillamente soberbia, elegante y cómo no absolutamente perfecta.
Un poco de historia: Eduardo y Ricardo de York. Los príncipes de la Torre
Eduardo V de Inglaterra (4 de noviembre de 1470 - 6 de julio de 1483) era el primogénito varón del rey Eduardo IV y de Isabel Woodville. Nació en la Abadía de Westminster, donde su madre se había refugiado de las huestes de Enrique VI.Fue proclamado como Príncipe de Gales en junio de 1471, tras la ascensión definitiva de su padre al trono inglés. A la muerte de su progenitor el 9 de abril de 1483, se convirtió en el nuevo soberano de Inglaterra, pero por ser aún menor de edad -tenía 12 años- la regencia del reino fue encargada a un Consejo de Regencia presidido por su tío y hermano del difunto rey, a su hermano Ricardo, Duque de Gloucester, que tendría el título de Lord Protector.A Ana de Bretaña le habían prometido oficialmente en matrimonio con Eduardo, príncipe de Gales, hijo de Eduardo IV de Inglaterra en 1483, sin embargo, el muchacho desapareció, y fue dado por muerto, poco después de la muerte de Eduardo IV.La nueva crisis dinástica que había afectado al reino desde la caída de Ricardo II revivió con este ascenso al trono. La familia materna del novel rey, los Woodville, eran considerados como ambiciosos y hambrientos de poder. Ante estos sucesos, Ricardo asumió el liderazgo del bando anti-Woodville. Desde su posición de control como Lord Protector, capturó al joven rey que se había refugiado entre las manos de su tío materno Thomas Woodville. Puesto bajo su custodia, fue encerrado en la Torre de Londres, donde pronto lo acompañaría su hermano Ricardo, Duque de York de sólo nueve años.Con los niños bajo su control, el duque de Gloucester procedió a declarar que los hijos del difunto rey eran bastardos, ya que su padre se había casado previamente con Leonor Talbot antes de su matrimonio con Isabel Woodville, y por tanto era bígamo. El Parlamento de Inglaterra corroboró esta versión, declarando bastardos a los niños (conocidos ya como los "Príncipes de la Torre") y siendo declarado y coronado como rey de Inglaterra con el nombre de Ricardo III.De los jóvenes príncipes nadie volvió a saber, ya que se prohibió a su madre Isabel visitarlos, al igual que a todos los que tenían contactos con ellos. Nadie volvió a saber de los príncipes. Por otro lado, los descendientes del otro hermano de Ricardo, Jorge de Clearence, habían sido desligitimados por la declaración y ejecución como traidor de su padre.Rápidamente el pueblo comenzaría a tener la sospecha que los príncipes fueron en realidad asesinados por el ahora rey Ricardo III, específicamente asfixiados por orden suya. Desde entonces se han tejido infinidad de leyendas sobre el verdadero destino de los "Príncipes de la Torre".Algunos suponen que Ricardo III no habría ordenado sus muertes, y que en realidad fueron deliberadamente ocultos el resto de sus vidas; mientras que para otros no había ninguna duda de que fueron victimados por su tío, hipótesis reforzada por un hecho ocurrido siglos más tarde.En 1674, durante el reinado de Carlos II (1660-1685), trabajadores descubrieron los cuerpos de dos niños o niñas en la Torre de Londres. Los ingleses creyeron que eran los cuerpos de los príncipes, y les dieron un entierro real.
Ricardo de Shrewsbury, duque de York y de Norfolk (n. 17 de agosto de 1473 – f. 1483?) era hijo del rey Eduardo IV e Isabel Woodville. Era el sexto vástago y el segundo hombre de este matrimonio.Fue creado duque de York en 1474, apenas un año después de su nacimiento y casado con en enero de 1478, a la corta edad de cuatro años con Ana de Mowbray de cinco. Su esposa había heredado las propiedades Mowbray dos años antes, un extenso conjunto de bienes raíces, fortuna y privilegios asociados a su familia. Por su parte Ricardo heredó también el ducado de su suegro, que no podía ser transmitido por vía femenina, siendo creado duque de Norfolk en 1481. A la muerte de su padre, acaecida el 9 de abril de 1483, su custodia y la de su hermano, el rey Eduardo V, fue traspasada al Lord Protector designado por el testamento del difunto rey, su tío Ricardo Plantagenet, duque de Gloucester.En este período se hizo público por parte de su tío que el rey Eduardo IV se había casado en 1461 con Elanor Talbot, tres años antes de contraer matrimonio con Isabel Woodville. Pese a que tanto Eduardo como Elanor estaba muertos para entonces, existía un testigo de tales hechos, Roberto Stillington, obispo de Bath. Con estos antecedentes en la mano, el Consejo de Regencia que funcionaba dada la minoría de edad del rey declaró al matrimonio de sus padres como bígamo, por lo que todos los hijos de ellos se convertían en ilegítimos. Removido junto con Eduardo V de la línea sucesoria el 25 de junio de 1483, la corona pasó a manos del heredero legítimo, que en este caso era su tío Ricardo, que fue coronado como Ricardo III.A mediados de aquel año fue trasladado con la venia de su madre, para reunirse con el depuesto rey a la Torre de Londres (en esa época un palacio real), lugar desde el cual se pierde su rastro. Los niños fueron conocidos como los “Príncipes de la Torre” y se supone que el nuevo rey ordenó su muerte. Como, cuando y donde ha sido tema de debate durante largos años, aunque es probable que los pequeños cadáveres encontrados en la Torre en 1674 correspondan a estos desafortunados príncipes, aunque en ningún caso existen pruebas concluyentes de ello.
Príncipes de la Torre
El término Príncipes de la Torre es con el que se conoce al joven rey de Inglaterra Eduardo V y su hermano Ricardo de Shrewsbury, duque de York. Ambos eran hijos del rey.Fueron uno de los principales focos de conflicto en la etapa final de las Guerras de las Dos Rosas, ya que habían sido educados bajo el mando de sus parientes maternos, la familia Woodville, quienes eran considerados como unos advenedizos para los miembros de la familia York. Puestos bajo la custodia de su tío paterno, Ricardo de Gloucester (nombrado como Lord Protector), fueron encerrados en la Torre de Londres (entonces el palacio real) en abril de 1483.Con los menores bajo su mando (el rey tenía 12 años, mientras que su hermano 9), Ricardo hizo valer sus derechos al trono al dar a conocer ciertos antecedentes que hacían suponer que el anterior rey era bígamo. Aceptados tales antecedentes por el Parlamento, los jóvenes fueron declarados hijos ilegítimos y carentes, por tanto, de derechos al trono. Después de esto, nada más se sabe del destino de los jóvenes.En 1674, mientras se realizaban trabajos de remodelación de la Torre de Londres fue encontrada una caja con el cuerpo de dos pequeños jóvenes. En un comienzo se dudó mucho acerca de que correspondiera a los jóvenes niños, pero por orden de Carlos II fueron enterrados como tales en la Abadía de Westminster en una urna. Trabajos posteriores en 1933, para el reconocimiento de los restos no dieron resultados, manteniéndose la incógnita hasta el día de hoy. Eduardo IV y de Isabel Woodville, y herederos del trono.













